UN NEGOCIO DELICIOSO

Indiscutiblemente, Goya es una de las empresas hispanas más exitosas de los Estados Unidos. Un libro reciente, escrito con gran rigor y amenidad, describe el desarrollo de la compañía, un refl ejo fiel de las diferentes olas migratorias latinoamericanas, vinculada a su paladar. Si bien es un libro comercial y conmemorativo del aniversario de la empresa
que surgió de la visión y perseverancia de su fundador, don Prudencio Unanue, es también una obra extremadamente rigurosa en
su investigación, divertida en ciertos capítulos, y un testimonio invaluable de las diversas corrientes
migratorias hispanas a Nueva York, iniciada por la
puertorriqueña, precedida de la cubana y posteriormente,
otras más.
El título del libro es el famoso lema de la empresa,
que vincula siempre a todos sus productos
comestibles: “Si es Goya, tiene que ser bueno”. Y el
rigor proviene de su autor, el historiador puertorriqueño
Guillermo Baralt, quien asumió la tarea con
el esmero y pasión que ha volcado en otros de sus
trabajos académicos ampliamente reconocidos.
“Es cierto que es un libro corporativo”, dice
su autor, “pero esto no fue impedimento alguno
para realizar un libro sólido, me encontré con una
historia fascinante, que incluía el tema de la comida,
la de los españoles que emigraron a Puerto Rico
en el siglo XX y el comercio de nuestros productos
alimenticios”.
Baralt admite que todo el trabajo investigativo,
que le llevó más de cinco años, le resultó una
revelación. Y cita las satisfacciones más grandes que
le otorgó la tarea, entre ellas establecer vínculos
con familias trabajadoras de origen humilde, que
en un momento determinado su vida dependió del
empleo que encontraron en Goya. También, el haber
viajado al pueblo natal del fundador de la empresa,
Villasama de Mena, en España, y del que partiría
como emigrante a Puerto Rico en el año 1904.
Todo esto, sirve a Baralt como detonador para
seguir la ruta de empresario de Unanue, iniciada
con un pequeño negocio en San Juan en 1936, en el
que vendía habichuelas, cebollas y arroz de España,
importados de Estados Unidos.
Goya y sus 75 años de historia
El historiador no tiene reticencia alguna en expresar
su admiración por Unanue, ya que de alguna
manera es el motor de su documentado trabajo.
“Es un caso digno de respeto de la manera más
honrosa”, dice, “desde muy joven dio muestras de
una visión única, y enfrentó todo, la crisis del capitalismo
de 1929, falta de créditos, restricciones en la
importación de productos, el impacto de la Segunda
Guerra Mundial y otros serios obstáculos”.
El libro, bellamente ilustrado, describe también la
etapa en que el fundador de Goya decide extender
su empresa a los Estados Unidos, con el respaldo de
su familia, dos décadas después de haber sido líder
en Puerto Rico con la venta de productos españoles.
“Una vez más, Unanue vislumbra que hay un
mercado para otro tipo de alimentos que no sean
sardinas y chorizos”, dice, y empieza a cubrir la
demanda de los puertorriqueños en los 40’s y
50’s, de los cubanos en los 60’s, en los 70’s de los
dominicanos y en los 80’s, de los centroamericanos
y otras nacionalidades latinas, con sus productos
comestibles”.
En suma, un testimonio que se

En suma, un testimonio que se convertirá en
referencia obligada de nuestra historia migratoria, y
que se disfruta de principio a fi n•

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