Vive en dos mundos, el de la expresión cálida y fulgurante, y el de los materiales rugosos y fríos. El de la energía neoyorquina y el de la movida madrileña. Así, oscilando entre ambas fuerzas, el artista David Rodríguez Caballero logra obras verdaderamente originales. “La luz es mi vehículo”, dice.
Para conseguir las piezas de su más reciente exhibición, el artista David Rodriguez Caballero utiliza dos medios muy importantes: el material que lo representa y la luz como elemento pictórico. “El material te marca, te abre una linea de investigación”, nos comenta.

Esa investigación surge cuando por primera vez arriba a Nueva York en el ’98 y descubre todo lo que la ciudad puede brindarle. La inspiración en las calles y formas de los rascacielos hace que explore en su trabajo diferentes materiales como el aluminio, plexiglass, vinilos, los cuales trata de incorporar a sus obras pictóricas en busca de la conceptualización, “de pintar sin pintura” .
En el proceso de la búsqueda utiliza la orfebrería como medio de expresión y la emplea como banco de pruebas para después integrar y completar sus obras tridimensionales.
Al observar el pliegue de las piezas de formas simples y geométricas, se percibe un trabajo de sencillez aparente, pero de obras concebidas con arduo esfuerzo, trabajadas con rigor, que ofrecen al espectador la facilidad de acercamiento para luego profundizar en la observación de los detalles escultóricos; esos efectos cambian según el punto de vista de quien las aprecia, y el de la luz que se integra, elemento fundamental de su obra.
Es el equilibrado contraste entre la calidez y luminosidad, y la dureza y frialdad del material trabajado.
Actualmente Rodríguez Caballero expone en el museo Wurth en La Rioja, y en una muestra individual en Nueva York, en Marlborough Gallery en Chelsea.


