Más de veinte actores, dramaturgos y otros creadores latinos más irrumpen en los escenarios de Broadway con más fuerza que nunca. En muchos casos, sus nombres presiden las marquesinas. Se han ganado un espacio propio con algo fundamental: talento. Y algo más, una pasión sin límites.

Daphne Rubin-Vega, actriz panameña que interpreta a Stella, junto al protagonista, Blair Underwood. (Foto: Ken Howard).
Por Norberto Bogard
Los actores latinos empezaron a incursionar en los escenarios de Broadway a principios de los años 50’s. Las oportunidades eran minimas. Pero en un marco de excelencia teatral, resultaba imposible ignorar su fuerza interpretativa, su particular talento. Sucedió así con el puertorriqueño José Ferrer, quien caracterizó el papel estelar de “Cyrano de Bergerac” con un recibimiento entusiasta tanto del público como de crítica.
Otros nombres se sumaban gradualmente, entre ellos el del actor dominicano Rafael Campos, las actrices Chita Rivera en el papel de “Anita” en “West Side Story”, y Rita Moreno en “The Ritz”. Raul Julia, interpretando desde Shakespeare hasta comedias musicales como “Nine”. Los desafíos eran enormes. Surgía apenas una tradición actoral entre la comunidad artística latina; no había personajes que pudiesen interpretar, y los pocos que aparecían en ciertas obras se otorgaban a actores de otra descendencia étnica. Si bien Chita Rivera tenía uno de los papeles estelares en “West Side Story” cuando se estrenó, en 1957, la pandilla de “The Shark” formada por puertorriqueños era interpretada por actores griegos, de acuerdo al “Playbill” de la época. En la década de los 70’s se sumaron actrices como Priscilla López, en “A Chorus Line”, y en los 80’s, ya con una carrera cinematográfica consolidada, Anthony Quinn y más tarde Antonio Banderas. También, coreógrafas como la argentina Graciela Daniele y entre los directores musicales, Oscar Hernández.
Hoy, por fortuna, el panorama es otro. No ha sido fácil, todo artista latino que aspire a pisar un escenario de Broadway sabe que aún dentro de los esquemas tradicionales, al final lo que pesa y se reconoce es el talento.
Y en la última década, han brillado con luz propia actores, actrices, dramaturgos, coreógrafos, escenógrafos, muchos de ellos presidiendo con sus nombres la marquesinas.
Hoy, por ejemplo, una actriz de origen panameño, Daphne Rubin-Vega, interpreta el personaje de Stella en la clásica obra de Tenesse Williams “A Streetcar Named Desire”. Su nombre, por supuesto, se destaca con luces en la marquesina. Daphne tiene entre créditos otras obras previos en la Via Blanca neoyorquina, entre ellas el ya legendario musical “Rent”, y más de dos décadas de esfuerzos forjando con ahínco su carrera artística.
En estos días, también, Ricky Martin, el cantante puertorriqueño, y la actriz Elena Roger, de origen argentino, estelarizan la obra “Evita”, que es actualmente la producción de mayor éxito de taquilla en Broadway. La actriz sorprende con su fuerza titánica. Ricky Martin, por su parte, otorga una interpretación cautivante al personaje de El Che y es el motivo de que miles de espectadores de todo el mundo tengan como destino a Broadway.
Hay más estrellas consolidadas que destacar: la mexicana Bianca Marroqui, quien sigue vinculada al musical “Chicago” y regresa siempre al espectáculo durante al menos dos temporadas al año. Karen Olivo, de descendencia dominicana y puertorriqueña, quien ganó hace dos años un Tony por su participación en el papel de Anita en “West Side Story”.
La lista no concluye aquí, por fortuna: los escenarios de Broadway han tenido también la participación de Andrea Burns, actriz de descendencia venezolana; la puertorriqueña Olga Merediz, quien es ya un nombre familiar y destacado en los repartos de Broadway, y Lindsay Méndez, quien estuvo hasta hace poco en el elenco del musical “Godspell”.
Imposible hablar de Broadway sin mencionar a Lin-Manuel Miranda, el creador y protagonista principal de “In The Heights”. Su espectacular trabajo escénico le hizo fusionar sus raíces puertorriqueñas con la vibrante vida cotidiana de su barrio dominicano en Nueva York, con un acercamiento de comedia musical clásica que hasta el propio Stephen Sondheim, el compositor por excelencias de los grandes musicales estadounidenses, celebró con admiración.
Imposible también hablar del Broadway actual sin incluir el nombre de Raúl Esparza; el actor de origen cubano interpretó precisamente al más anglosajón de los personajes de Sonheim, “Bobby”, en la obra “Company”, y es ya un nombre de prestigio entre todos los protagonistas de Broadway. Hay más nombres que sería imperdonable omitir: el del coreógrafo Sergio Trujillo, de origen colombiano, eternamente nominado al mayor galardón de Broadway, el Tony; el del también coreógrafo y actor Luis Salgado, siempre activo en los escenarios de la Vía Blanca, y el del actor Ivan Hernández, quien interpreta este verano uno de los personajes protagónicos del musical “Into the Woods”. Un actor más: Kevin Del Aguila, de descendencia peruana, participa en el aclamado espectáculo “Peter and the Starcatcher”.
Y no son sólo actores los que aportan esta nueva energía a Broadway, también hay dramaturgos, como los premiados con el Pulitzer Nilo Cruz, y Quiara Alegría Hudes; escenógrafos, como Riccardo Hernández, y creadores de vestuario, como el diseñador dominicano Emilio Sosa, involucrado en la producción de “Porgy and Bess”, y la mexicana Constanza Romero.
El teatro es un espejo de nuestra cotidianidad, en situaciones de dolor y de alegría. El pulso de la vida estadounidense seguirá reflejándose con fuerza por creadores latinos, en los escenarios de Broadway, sin duda. ¡Arriba el telón!

